<![CDATA[Adara Navalón - Blog]]>Tue, 10 Jul 2018 02:37:36 +0100Weebly<![CDATA[¿por qué tengo ansiedad?: el origen de los problemas de ansiedad]]>Mon, 09 Jul 2018 17:54:32 GMThttp://adaranavalon.com/blog/por-que-tengo-ansiedad-el-origen-de-los-problemas-de-ansiedad

​¿Qué es la ansiedad?


En la actualidad, el término ansiedad es un término que se utiliza con demasiada frecuencia y que goza de muy mala prensa. Es un concepto que tanto los medios de comunicación, como profesionales no cualificados y las personas en general, utilizan para referirse a un estado de agitación general: “me siento ansioso”, “tengo ansiedad”, etc. Pero, ¿qué es realmente la ansiedad?.

La ansiedad es un mecanismo de supervivencia que comienza en la época prehistórica. Cuando nuestros antepasados salían de caza y de repente encontraban a un tigre dientes de sable, tenían que reaccionar en fracciones de segundo, de ello dependía su vida. Por ello, todo su cuerpo reaccionaba con una gran intensidad: su corazón iba más rápido, sus músculos se tensaban, respiraban agitadamente para llevar más oxígeno a sus extremidades, etc. Esto les permitía salir corriendo y poder salvar sus vidas.

Hoy en día no es diferente. Si voy caminando por la calle, y de repente un coche se acerca a toda velocidad, es la ansiedad la que me salvará la vida. Todo mi cuerpo se activará y reaccionaré apartándome rápidamente. En ese momento, notaré que mi corazón late más rápido, y la adrenalina corre por mi cuerpo. Esto también es ansiedad.

La ansiedad es el principal mecanismo de supervivencia con el que nacemos. La especie perdura gracias a la ansiedad. Cada vez que percibimos un peligro, la ansiedad pone a nuestro organismo en las mejores condiciones para que podamos enfrentarnos al peligro o al menos, huir de él.

Los síntomas más frecuentes de la ansiedad son: taquicardia y presión en el pecho, mareo, dificultad para respirar, tensión muscular, dolor de cabeza, sensación de irrealidad, nauseas, calor, hormigueo, entre otras. Todos síntomas de una mayor activación del organismo.

El problema surge cuando la ansiedad se presenta ante situaciones que no son objetivamente peligrosas. Es decir, cuando se presenta en situaciones en las que no existe un peligro real o, en caso de que exista, no es tan terrible como imagino (y seguramente no me matará, en cuyo caso estaría justificado sentir ansiedad). En este caso no hablaríamos de ansiedad sino de trastornos de ansiedad.

Este es el caso de la fobia a insectos, a volar, a las personas del sexo opuesto o incluso a las aceitunas. O también en casos en los que es adaptativo tener ansiedad, pero se presenta de una manera excesivamente intensa. Por ejemplo, es normal que ante un examen importante sienta cierta ansiedad. Esto me permite estar más activo y concentrado, y poder ejecutar el examen mejor. Pero si mi ansiedad es tan alta que me bloqueo, me quedo en blanco o incluso hace que no vaya al examen aunque me lo haya preparado, estamos hablando de un trastorno de ansiedad.

 
 
¿Por qué se origina la ansiedad?

En muchas ocasiones, un trastorno de ansiedad comienza porque la persona ha tenido una experiencia negativa con aquello que le da miedo, y esto es lo que origina la ansiedad. Por ejemplo, un hombre al que de niño un perro le mordió en el brazo. A raíz de aquello, esta persona ha desarrollado una fobia a los perros, que se ha generalizado a perros grandes y pequeños, estén atados o no, y también a los parques, puesto que suele haber perros allí. ¿Por qué ha desarrollado este problema?

La razón por la que surge este problema de ansiedad es que se ha producido una asociación entre lo que genera el trastorno de ansiedad (perros, cucarachas, personas, etc.) y horror, catástrofe o peligro. 
Esta asociación se denomina Condicionamiento Clásico. El problema siempre es la conexión que se ha establecido, nunca la ansiedad. Por tanto, el tratamiento tendrá como objetivo, no eliminar la respuesta de ansiedad, sino desconectarla de esas situaciones.

Esto mismo sucede cuando se asocia algún sensación física, como taquicardia, con un suceso terrible o catastrófico, como sufrir un infarto. En un momento dado, la persona tuvo una taquicardia y pensó: "me está dando un ataque", estableciendo una asociación entre taquicardia con infarto. La taquicardia en sí no es algo peligroso, por ejemplo cuando corremos sufrimos taquicardia, pero el problema surge cuando se asocia al infarto.

A veces, no es que nos ocurra una experiencia negativa, sino que aprendemos el miedo de otras personas. Este es el caso de un niño que aprende de sus padres a tener miedo a las tormentas, al coche, a los pájaros... Si cada vez que mi madre ve una paloma se pone nerviosa, me coge y me aleja, aprenderé que las palomas son algo "peligroso", aprenderé a tenerles miedo. Esto se llama Modelado.

También influyen los estilos educativos. Padres excesivamente controladores, perfeccionistas, preocupados por la salud... pueden generar hijos con diversas preocupaciones o con preocupaciones excesivas hacia el trabajo, la salud u otros aspectos.

Estas son algunas de las razones que explican los problemas de ansiedad, aunque existen otras, como un déficit en habilidades sociales, estrés, dificultad para tomar decisiones, entre otras. La buena noticia es que los problemas de ansiedad tienen solución. Si consideras que sufres ansiedad, no dudes en contactar con un profesional.

Para más información, puedes ponerte en contacto conmigo a través de info@adaranavalon.com o a través de la pestaña Contacto.





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<![CDATA[¿QUÉ ES EL AMOR? LA TEORÍA TRIANGULAR DEL AMOR]]>Mon, 26 Feb 2018 19:07:47 GMThttp://adaranavalon.com/blog/que-es-el-amor-la-teoria-triangular-del-amor Imagen

​¿Qué es el amor? El amor es una de las cosas más difíciles de definir y explicar. Ampliamente descrito en películas, canciones y poemas, aún no sabemos muy bien en qué consiste exactamente este sentimiento. Muchas son las veces que se confunde el amor con otro tipo de sentimientos como el afecto, el cariño o la pasión, y muchas son las investigaciones que han intentado comprender en qué consiste el amor, el enamoramiento, la atracción, el deseo y el desamor.

Lo cierto es que en realidad, el significado del amor es algo social y cultural, algo construido y aprendido a través de diferentes métodos: de la educación de nuestros padres, de nuestras amistades, de la religión, las películas, los libros, etc.
 
 
La teoría triangular del amor
 
Una de las teorías más conocidas y empleadas en el tema del amor, es la Teoría Triangular del amor de Robert Sternberg. Según esta teoría existen tres componentes básicos en toda relación amorosa: intimidad, pasión y compromiso. El resultado de la combinación de cada uno de estos componentes da lugar a un tipo de amor específico.

Antes de conocer los diferentes tipos de amor, es necesario conocer cada uno de estos componentes, cada una de las esquinas que componen el triángulo de esta teoría.


Intimidad

La intimidad hace referencia a la necesidad de cercanía y unión, sin que exista la pasión o el deseo de compromiso, que son otros de los componentes. También a la confianza, a la amistad y al afecto que surge entre dos personas.

Cuando únicamente está presente este componente, hablamos de una relación de amistad. Ambos miembros de la relación se sienten cercanos y confiados, por no sienten deseos de tener una relación íntima con la otra persona o de comprometerse con ella a largo plazo.




Pasión

La pasión es ese deseo intenso de estar unido a la otra persona, que se entiende como un estado de excitación, no solo sexual, sino también en el plano físico y mental.

Cuando la pasión es el único componente central en la relación hablamos de enamoramiento o flechazo, donde no existe intimidad ni compromiso. Es la sensación que tenemos al inicio de una relación, en la que hay muchas ganas de estar con la otra persona, pero todavía no existe confianza, afecto, ni deseos de compromiso.




Compromiso

El compromiso hace referencia a la decisión de mantener la relación de pareja a largo plazo: hacer planes de futuro, visualizar planes juntos y emprender acciones para llegar a esos objetivos. También a mantener la relación de pareja a pesar de las dificultades que puedan surgir. Es básicamente, la historia de la relación.

Cuando el compromiso es el único componente presente, hablamos del amor vacío, en el que no existe ni sentimiento de cercanía ni pasión hacia el otro. El ejemplo más claro son las relaciones de conveniencia o algunas relaciones de larga duración.


Sternberg afirma que cada uno de estos componentes evoluciona de manera diferente a lo largo del tiempo. Mientras que la pasión empieza como un estallido y se reduce progresivamente hasta llegar a una intensidad moderada, la intimidad se desarrolla de manera gradual, generándose poco a poco ese sentimiento de confianza y apoyo en el otro. El compromiso también suele crecer lentamente y se mantiene estable en el tiempo, según las diferentes complicaciones que van surgiendo.



Los tres tipos de amor

​Amor romántico o enamoramiento
El amor romántico se da cuando predominan la intimidad y la pasión, pero no el compromiso. Existen sentimientos de deseo y atracción hacia el otro, y comienza a surgir la confianza y necesidad de cercanía.

Se presenta sobre todo al inicio de la relación cuando comenzamos a idealizar a la otra persona, viéndolo como alguien perfecto para nosotros. Es el amor que inspira libros, películas y canciones. 

Si todo va bien, progresivamente se desarrollará el compromiso, llegando al estado ideal del amor. Si no es el caso, finalmente acabará puesto que no se materializará en una relación a largo plazo.



Amor fatuo
Este tipo de amor se caracteriza por la pasión y el compromiso, pero no por la intimidad. Es un compromiso poco profundo, en el que existe la atracción y excitación hacia el otro, y la intención de que sea una relación duradera. Sin embargo, no existe confianza, ni comunicación, no se tiene una verdadera conexión y hay pocas cosas en común. Son las típicas "bodas relámpago".


Amor compañero
El amor compañero se caracteriza por la presencia de la intimidad y el compromiso, pero no por la pasión. Es un amor característico de personas que llevan mucho tiempo juntas, parejas maduras, e incluso grandes relaciones de amistad. Se carece de deseo, pero existe mucho compañerismo, amistad, afecto, preocupación hacia el otro y planes de futuro juntos.
 

Amor consumado o amor perfecto
Este tipo de amor combina los tres componentes: intimidad, pasión y compromiso. Es el amor completo y el objetivo de toda relación. Existe un compromiso de tener una relación duradera, y sentimientos de afecto, amistad, pasión, excitación, comunicación, etc. Es importante tener en cuenta que este tipo de sentimientos no son repentinos ni duran para siempre, sino que hay que trabajarlos en el día a día. Si la pasión disminuye, por ejemplo, puede convertirse en un amor compañero.

Esto no quiere decir que si no tienes este tipo de amor tu relación de pareja no vaya a funcionar. Hay muchas personas que tienen un amor compañero y éste les funciona, o personas que comienza con el enamoramiento y luego llega a algo más. 

Además, Sternberg señala que existen otras relaciones en las que no aparece ninguno de los tres componentes señalados, pero que se mantienen por otro tipo de variables. Estas son formas de “no amor”.

¿Qué piensas? ¿Te has sentido identificado? ¿Cuál es tu tipo de amor?. ¡Compártelo en comentarios!



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<![CDATA[Qué hacer cuando estás triste]]>Sat, 27 Jan 2018 17:44:18 GMThttp://adaranavalon.com/blog/que-hacer-cuando-estas-triste
Y cuando digo triste, me refiero a deprimido. Hoy en día se utiliza con demasiada frecuencia el término depresión. "Estoy de bajón" "Estoy depre" "Está deprimido"... La realidad es que la depresión va mucho más allá de estar simplemente triste. Hay toda una serie de síntomas como el cansancio, la falta de energía, la desmotivación, la desesperanza, el insomnio o el exceso de sueño, la pérdida o aumento del apetito, y por supuesto, la tristeza. 

La depresión además, se mantiene de manera prolongada en el tiempo. No pasa nada porque en un momento dado estemos tristes, de hecho es saludable y oportuno. La tristeza nos indica que hay algo que va mal y que tenemos que cambiar. El problema surge cuando esa tristeza se prolonga demasiado, hay más días malos que buenos, o la intensidad es muy alta. Entonces estamos hablando de algo más.

Estas pautas sirven también para las personas que están tristes, pero sobre todo van dirigidas a las personas que tienen depresión.

Antes que nada, la depresión se produce porque la persona sufre una pérdida. Una pérdida pueden ser muchas cosas: la pérdida de un ser querido, la enfermedad de otras personas o una enfermedad propia (pérdida de salud), problemas económicos, y otras muchas. También puede producirse porque hay un aumento significativo en las cosas negativas que nos ocurren, y por tanto lo malo supera a lo bueno. Digamos que nuestra balanza emocional se desequilibra.

Cuando esto ocurre, empiezan a surgir toda una serie de pensamientos negativos: "Soy un inútil" "Nada me va bien" "Esto no tiene arreglo", entre otros. Por supuesto todos estos pensamientos generan emociones negativas, especialmente tristeza. Ante este panorama, lógicamente esa persona no tiene ganas de salir ni de hacer nada, y deja de hacer cosas. Ese día no sale, se queda en casa, habla con poca gente, etc. Hasta ahí todo correcto. Al día siguiente se le pasa y la vida sigue. O no se le pasa y hace algo para intentar solucionarlo. El problema surge cuando al día siguiente no sigue. Es decir, esa persona deja progresivamente de hacer cosas, porque no le apetece, está cansado, no tiene fuerzas... así que cada vez sale menos, hace menos deporte, y poco a poco, va reduciendo su energía.

¿Qué ocurre entonces? Que a la primera pérdida, esa que originó la tristeza, se le añade también la pérdida de las actividades agradables que ha dejado de hacer, aumentando la pérdida, y por tanto, las emociones y pensamientos negativos. Esto es un bucle, un circulo vicioso en que la persona cada vez se encuentra peor y hace menos cosas, hasta incluso dejar de trabajar o de ducharse.

Esta es la razón por la que se origina, se mantiene y empeora la depresión. ¿Cuál es la solución lógica? Comenzar a hacer cosas. No existe otro método. Hay que romper con la inercia o el bucle jamás acabará hasta que ya no quede nada. Es un error decirle a una persona que lleva triste mucho tiempo "No te preocupes, si no te apetece no lo hagas. No salgas. Tú haz lo que te apetezca". Como digo, cuando es una tristeza normal, esto es correcto. Pero cuando se alarga ya no lo es.

Es necesario comenzar a hacer cosas. ¿Qué cosas? Cosas agradables, satisfactorias, que cuesten poco y den mucho placer, aunque no te apetezca eso no importa. Tienes que hacer para que te apetezca. Nótese que he dicho algo importante: "que cuesten poco y den mucho placer". No puedes pedirte a ti mismo salir todos los fines de semana si ya no sales nunca desde hace meses, lo único que vas a conseguir es frustrarte. Pero puedes empezar por quedar a tomar un café con un buen amigo, o salir a pasear. Pequeños objetivos en los que la clave está en comenzar por poco esfuerzo e ir aumentando progresivamente. No te conformes, avanza, pero no te exijas más de lo que puedes dar. Esta es la clave principal para superar la tristeza.

Si te has sentido identificado, y crees que no puedes hacerlo tú solo, no dudes en contactar con un profesional. Él o ella te ayudarán a escoger, planificar y pautar este aumento progresivo de las actividades, y más pronto que tarde podrás acabar con la inercia y superar tu depresión.


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<![CDATA[ideas para evitar compras compulsivas en rebajas]]>Wed, 03 Jan 2018 15:53:28 GMThttp://adaranavalon.com/blog/ideas-para-evitar-compras-compulsivas-en-rebajas
Nos encontramos inmersos en las semanas de rebajas, unas semanas de muchas compras y mucho gasto, en que las compañías nos bombardean de imágenes, anuncios, carteles publicitarios y demás técnicas de marketing que nos llaman e incitan a comprar más y más. 

Así que, ¿por qué no prepararnos para evitar las compras innecesarias? Muchas de las compras que hacemos están ligadas a las emociones que sentimos en ese instante.

          -¿Un 70% de descuento? ¡Uno para mi hijo y otro para mí!     

          -Con este vestido voy a estar guapísima para la fiesta del sábado

          -Con lo que he estado currando estos meses me merezco un capricho


      
Y a veces, llevados por esa emoción del momento, compramos cosas que no necesitamos y sobre las que meses después nos preguntamos "¿Para qué compre esto? ¡Si está con la etiqueta y todo!" Si a ti también te ha pasado, y quieres evitar estos incómodos momentos, aquí varias ideas:


  • Planea tus compras
Suena a típico, pero es la mejor opción. Antes de salir de casa, elabora una lista de las cosas que verdaderamente necesitas. Para ello tienes que hacerte preguntas como:

          -¿Lo necesito o lo quiero?
          -¿Cuánto dinero estoy dispuesto/a a invertir como máximo en este objeto?

​          -¿Existen opciones más baratas?
​          -¿Tengo ya algo parecido?
​          -....


Es importante que tengas elaborado un plan. Incluso aunque luego no lo cumplas al pie de la letra, el hecho de hacer un ejercicio de reflexión y hacerte preguntas a ti mismo ya es un paso importante.



  • Limita el tiempo
Establece un tiempo de compras antes de salir de casa. Media hora, una hora... sé realista, sino luego llegarán las prisas del último momento y puede ser peor el remedio que la enfermedad. Pero no estés más de lo estrictamente necesario, pues esas vueltas que das de última hora "por si acaso se me ha pasado algo" suelen ser las vueltas del arrepentimiento meses después.


  • No compres cuando estés cansado o de bajón
Como ya hemos dicho antes, las emociones pueden jugar un papel importante en nuestras compras, y si juntamos bueno, bonito y barato con un bajón porque he discutido con un familiar, o con mi jefe, o tengo un día tonto, puede ser peliagudo. Igual que no debemos ir a comprar a un supermercado cuando estamos hambrientos, no debemos comprar otros productos cuando estamos tristes o abatidos, ya que las compras suelen generar un efecto "subidón", una gratificación, que pueden llevarnos a equivocarnos.


  • Compra solo, o acompañado de alguien de fiar
Si cuando vas de compras con los niños, o con un determinado amigo/a las compras se disparan, es mejor que vayas solo. Además, cuando vas solo, tienes menos probabilidades de estar en la tienda más tiempo del necesario dando vueltas. Si por el contrario, cuando vas solo, es cuando la cuenta se pone en números rojos, acude con alguien que sea de fiar, alguien ahorrador a quien te quisieras parecer en ese sentido. La mejor opción suelen ser las madres "¿No tenías ya uno muy parecido?"


  • La ley del intercambio, o "algo entra cuando algo sale"
Esta es una de las mejores premisas para ir de compras. Si se te rompe tu pantalón vaquero favorito, puedes comprar otro. Si se gasta tu base de maquillaje, adelante compra una nueva. Pero a veces podemos pensar "Tengo que comprarme otra camiseta blanca porque ésta está a punto de romperse" Cómprala, genial, pero hazlo o bien cuando ya se haya roto, o una vez que hayas comprado la nueva tira la vieja, porque esa vieja camiseta es posible que dure más de lo que imaginas.


  • Aplaza la compra
Si no estás muy seguro/a de tu compra, es mejor que la aplaces. Ve a casa, reflexiona sobre el tema, hazte las preguntas que hemos citado en la idea uno, y si todavía no lo tienes claro, no lo compres. Si tienes miedo de que cuando vuelvas ese producto ya no esté, tranquilo. Probablemente se tratase más de un "quiero" que de un "necesito", sino es seguro que lo hubieras tenido en tu lista desde el principio, y si no, existen hoy en día muchas opciones similares en el mercado. Pero no te pongas excusas.

Estas son algunas ideas para evitar las compras compulsivas en época de rebajas, o en cualquier otra época, pero existen muchas más ¿Cuáles son las tuyas? ¡Compártelo en los comentarios!
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<![CDATA[CÓMO PLANTEAR OBJETIVOS EN AÑO NUEVO]]>Tue, 26 Dec 2017 16:45:30 GMThttp://adaranavalon.com/blog/como-plantear-objetivos-en-ano-nuevo
Con el Año Nuevo llegan los objetivos nuevos"Este año haré más deporte" "Adelgazaré diez kilos" "Dejaré de fumar" "Encontraré nuevos amigos" y un largo etcétera. Yo soy partidaria de plantear nuevos objetivos y nuevos retos que nos motiven y apasionen durante todo el año, no esperar al momento perfecto sino crear el momento perfecto, pero es cierto que tener fechas límite, puntos de partida y objetivos en el calendario es útil para motivarnos y salir del cascarón. Así que, si has pensando en iniciar una nueva etapa en tu vida, enhorabuena, y sigue leyendo.



Tener visión

Está claro que si queremos cambiar, lo primero que tenemos que tener claro es en qué queremos cambiar. Es importante que sepas exactamente a dónde quieres llegar y por qué, que tengas una imagen mental de cómo serías si llegas a ser la persona que quieres ser, lo que esa persona tendría, cómo te verías, cómo te verían los demás, qué cosas harías, y ten claro también que esto no es cuestión de un día ni de un mes.

Si por ejemplo, llevas 15 años de tu vida fumando o si te sobran 20 kilos, esto es algo que no se ha formado solo, esto se ha producido por un hábito que has aprendido y que ahora te toca desaprender. ¿Cómo esperas quitarte 20 kilos en tres semanas si los ganaste en dos años? Se realista contigo mismo y mantén esa visión en tu mente durante el tiempo que dure.




Define

Lo anterior me lleva al consejo que voy a darte ahora, define. Define exactamente qué quieres, cuántos kilos te quieres quitar, en cuánto tiempo, cuánto pesarías, cuáles serían tus medidas, o cuántos km quieres correr, cuánto tardarías en recorrer esos km, cuánto tiempo crees que vas a necesitar..., y así con cualquier cosa que quieras conseguir. Defínelo todo, y defínelo exactamente. Esto es muy importante. Como seguro que ya sabes, tienen que ser objetivos realistas, alcanzables, específicos, medibles, y con fecha. 

Por ejemplo, si tu objetivo es "Adelgar diez kilos", redefinido quedaría de la siguiente manera: "Adelgazar diez kilos en seis meses a través de una alimentación saludable y ejercicio físico, para lo que iré a un nutricionista y saldré a correr tres días a la semana con X plan de entrenamiento, por lo que debería pesar X en la fecha Y".

No es una exageración, defínelo lo mejor que puedas, aunque luego tengas que modificar el plan en medio del camino. ¿Qué afirmación crees que tendrías más posibilidades de conseguir, la primera o la segunda?



Planifica metas a corto plazo

Una vez que ya has definido adecuadamente tu objetivo, pasamos a crear el plan de acción, es decir, dividir el gran objetivo en pequeños objetivos, siguiendo los mismo principios mencionados anteriormente, para evaluar a corto plazo si estamos logrando nuestro objetivo, y si no es así, analizar lo que está pasando y realizar las modificaciones oportunas. Para ello puede ayudarnos el uso de mapas mentales. Una página gratuita que puedes emplear para ello es bubbl.us, aunque personalmente soy partidaria del lápiz y papel, que ha demostrado facilitar la creatividad y el ingenio.



Planifica premios

Tan importante es la recompensa personal que obtendrás al lograr tu gran objetivo, como los pequeños premios que vas dándote durante el proceso, que te sirvan de motivación y de empuje para seguir adelante. 

Planíficalos con antelación, ya que es fácil caer en tentaciones y premisas como "Me lo doy porque me lo merezco" sin un fin determinado, como que los supuestos premios sean cosas que necesitas en lugar de cosas que te satisfagan. Una lavadora no es un premio. Un masaje sí que lo es.



Establece el día D

Una vez que ya has establecido tu objetivo y plan de acción, define el día en el que vas a comenzar. Tal vez ​decidas que vas a empezar a comer mejor el día 1 de enero, que vas a comer menos carne y más verduras, vas a ponerte a ello desde el minuto uno, y justo ese día tienes una comida familiar en la que suelen haber tres postres. Es un poco surrealista. Pon un día que sepas que va a resultarte fácil.

Por ejemplo, este año el día 2 de enero es Martes, pero también puede ser el 8 de enero que es Lunes, día que se ha demostrado a través de diferentes estudios que es el mejor para comenzar nuevos hábitos, ya que el cerebro está más hecho a la idea de que comienza algo. Perfecto para comenzar tu nueva vida. Si piensas que si no empiezas desde el minuto uno ya no vas a empezar nunca, igual es que no tienes tan claro tu objetivo y deberías revisarlo. Importa más ponértelo fácil que el día que empiezas, y si te haces a la idea de que empezarás ese día para el cerebro será lo mismo.




Motívate


Motívate, porque si tú no lo haces nadie lo hará. No confíes en que la motivación siempre estará ahí, porque no es verdad. La motivación es como una montaña rusa, tiene muchos altibajos. Al principio será muy alta, pero después irá disminuyendo, y no todo es un camino de rosas. Conforme surjan los problemas cada vez caerá más rápido, así que póntelo fácil.

Prepara la ropa de deporte el día de antes, no compres alimentos que sabes que no son buenos para ti, no lleves tabaco a sitios donde sabes que vas a fumar, pídele a un amigo que te acompañe a algún sitio para que no puedas escaquearte después, etc. También puedes buscar 
foros, páginas de facebook o amigos que te ayuden a motivarte, que quieran lo mismo que tú. Busca frases, imágenes o vídeos que te ayuden a inspirarte. Ten un referente, sigue a personas que te permitan ser lo que quieres llegar a ser, etc.



  Enhorabuena por querer ser alguien mejor, y suerte
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<![CDATA[ideas para ahorrar tiempo y energía]]>Mon, 11 Dec 2017 18:49:31 GMThttp://adaranavalon.com/blog/ideas-para-ahorrar-tiempo-y-energia3200119
Veinticuatro horas tiene un día. Exactamente el tiempo que todas las personas que habitan la tierra poseen para sacar adelante todos sus quehaceres. No importa que seas trabajador, madre, estudiante o el presidente del gobierno. Veinticuatro horas.

Cuántos de nosotros hemos pensado: “Si el día tuviese más horas…” Si el día tuviese más horas probablemente seguiríamos quejándonos de la falta de tiempo.

El tiempo no es algo que se “tiene”. El tiempo es algo que se UTILIZA. Es una cuestión de prioridad. Por ejemplo, yo soy consciente de que es mejor para mí levantarme temprano para hacer ejercicio, ya que el ejercicio es saludable, segrega endorfinas, etc. Pero ahora en invierno estoy calentito/a en la cama. Priorizo estar caliente y cómodo a hacer ejercicio, y por eso no salgo.

La cuestión de por qué algunas personas aprovechan el día de una manera envidiable para el resto de mortales y otras no, se reduce a su eficiencia.

La eficiencia no sólo consiste en lograr determinados resultados, sino en lograrlos al menor coste posible, en este caso, administrar bien el tiempo y la energía de la que disponemos. Pero, ¿cómo hacerlo? 

     
  #1. Planificación


Una acción notable desde el minuto uno en que la aplicas es planificar. Iniciar el día con las ideas claras sobre lo que quieres hacer hoy es fundamental. Escoge un momento, ya sea el día anterior por la noche o cuando te levantes por la mañana, y planifica

Obviamente, a lo largo del día van surgiendo pequeñas o grandes cosas que harán que modifiques el plan inicial. No pasa nada, aún así habrás hecho más de lo que harías de cualquier otra manera, y podrás organizar lo que has dejado de hacer hoy para el día siguiente.

realista. Parte de unas expectativas bien ajustadas. No ocupes tu agenda de montones de ideas que no podrás llevar a cabo, sólo conseguirás frustrarte y minar tu capacidad para hacer lo que deseas hacer.

Te recomiendo que utilices la primera semana en averiguar y calcular cuánto tardas en hacer determinadas actividades importantes. No planifiques, solo cronometra cuánto tardas en hacerlas, para poder planificarte mejor y no encontrarte con desagradables sorpresas después. Lo normal, es que al principio seas excesivamente optimista, pero con el tiempo conseguirás ajustarte más en el tiempo.


Importante: Introduce siempre actividades placenteras dentro de tu planificación diaria que te ayuden a llevar mejor el día a día.


  #2. Toma decisiones por anticipado

Sobre aquellas cuestiones que se repiten habitualmente, toma decisiones por anticipado. Establece tus propias normas y tus propios criterios. Por ejemplo, si me han invitado a un cumpleaños un jueves ¿debería salir entre semana?, o por ejemplo, si quiero salir a correr por la mañana ¿me acuesto tarde leyendo?   

Puedes automatizar también aquellas actividades que estén en tu mano, por ejemplo transferencias bancarias, para poder utilizar el tiempo que emplearías yendo al banco.


  #3. Hacer una única cosa cada vez

Enfócate. Elimina todo aquello que pueda distraerte. Mirar el correo, redes sociales, internet… Si no necesitas el móvil, ponlo en modo avión. Si no necesitas el ordenador, apagado y en su funda. 

Trabaja en bloques. Empleando la famosa técnica "Pomodoro". 10 minutos de descanso por cada 50 de trabajo. Adáptala según tus necesidades. Tal vez tú solo puedas concentrarte al máximo durante 30 minutos. Aprovéchalos, y nunca sobrepases los 50 minutos.

Si una tarea es demasiado larga, divídela en pequeñas secciones y trabaja por partes.


  #4. Agrupar

Existen determinadas tareas que agrupamos por inercia. Por ejemplo, no vas a ir al supermercado cada vez que tengas que comprar algo, o siempre estarías allí metido, sino que elaboras una lista para comprarlo todo a la vez. ¿Por qué iba a ser diferente con otras tareas?

Si tienes que escribir varios e-mails, establece un momento determinado para escribirlos todos al mismo tiempo. Si tienes que llamar a varios sitios, haz todas las llamadas en el mismo espacio de tiempo. De nuevo, enfócate.


  #5. Crea un espacio propio

Despeja tu lugar de trabajo de manera que incite a tu concentración. Eliminar distracciones innecesarias, trastos, aparatos electrónicos, todo aquello que no tenga que ver con lo que necesitas, ya sea para tu trabajo, estudio, o para hacer las cuentas de la casa o la lista de la compra.

Escoge un lugar en el que te encuentres tranquilo y relajado. Tú sabes que es aquello que te motiva. Un poco de incienso, velas, o sencillamente un lugar limpio con una silla cómoda. Tú decides.


  #6. Suprimir las “pequeñas” preocupaciones


Para esto puede ayudarte apuntar en una libreta o teléfono aquello de lo que no puedas ocuparte en ese momento o, como hemos dicho antes, decidir por adelantado que vas a hacer con determinadas decisiones.


Si la preocupación es pequeña o a muy largo plazo, no merece la pena que gastes tus energías en estos momentos. Decide sobre el ahora y pasa a la acción.


  #7. Autoeficacia


O lo que es lo mismo, creer en tu propia capacidad. Porque eres capaz de organizarte y administrarte adecuadamente. Nadie es un completo y absoluto desastre, y nadie es sumamente minucioso y planificado en todos los aspectos de su vida.


Confía en ti mismo, esto no es una cuestión de SER es una cuestión de HACER, es una conducta y por tanto se puede aprender. Solo debes practicar, practicar y seguir practicando cada día.

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<![CDATA[CÓMO COMBATIR LA FATIGA MENTAL]]>Wed, 06 Dec 2017 11:21:06 GMThttp://adaranavalon.com/blog/como-combatir-la-fatiga-mental
¿Alguna vez has sentido que estabas mentalmente agotado? ¿Qué estabas tan cansado que no podías ni pensar? ¿Qué las palabras no te salían y necesitabas un descanso? Si es así, sabes lo que es la fatiga mental. 

Hoy en día, debido a la velocidad a la que nos desarrollamos en nuestra sociedad, cada vez son más las personas que salen de trabajar, quedan con sus amigos, hacen las tareas de casa, etc. y acaban mentalmente destrozados. Las causas pueden ser muy diversas. Desde falta de sueño, anemia o cualquier otro tipo de problema físico, a épocas de mucho trabajo, temporada de exámenes, tareas que requieren de una gran concentración, o periodos prolongados de estrés.

Todos sabemos que mente y cuerpo están íntimamente relacionados. Si estamos cansados físicamente, difícilmente podremos estar de buen humor. Cualquier problema parece más grave, cualquier obstáculo más difícil de sortear. ¿Qué hacer ante la fatiga mental?:
  • Descansa. No esperes a estar muerto para poder descansar, ni solo descanses al final de la jornada. Descansa mientras realizas el trabajo. Con 10 minutos de descanso por cada 50 de trabajo puede ser suficiente, puesto que la atención desciende considerablemente a partir de este tiempo, y por tanto, el rendimiento también. Si necesitas descansar cada 30 minutos, no te preocupes y hazlo. Es preferible a acabar en dos horas agotado y que no puedas rendir más.
 
  • Distribuye las tareas. Organiza tu tiempo y distribuye las tareas, al menos de manera diaria y semanal. Si una tarea es demasiado larga, divídela en otras más pequeñas para que puedas conseguirlas poco a poco. Recuerda esta premisa, objetivos cortos y realistas.
 
  • Motívate. Si bien la motivación no lo es todo, puede ayudarnos a continuar cuando parece que todo está perdido. Recuerda por qué comenzaste a hacer lo que haces, el largo camino que has recorrido, todos los logros que conseguiste, y continúa hacia adelante.
 
  • Establece hábitos. Puesto que no podemos jugárnoslo todo a la motivación, hagámoslo con los hábitos. Establecer rutinas de trabajo, comida y sueño nos permite estar más descansados, además de establecer unas pautas que irán diciéndole a nuestro cuerpo poco a poco que se acerca la hora del trabajo y/o del descanso. Es necesario que comas y duermas adecuadamente, sino es imposible que salgas de este círculo en el que te has metido.
 
  • Haz algo, aunque sea poco. Un paso, por pequeño e insignificante que parezca, es mejor que ninguno. Cada paso cuenta. Si ese día estás muy cansado, no lo des todo por perdido, esos son los días en los que tienes que dedicarte a aquellas tareas que son más sencillas y cortas. Si llegas al punto en el que no puede hacer ni un poco más, es que no lo has hecho bien en los días anteriores. Revisa.
 
  • Diviértete. Si un día estás más cansado de lo normal, póntelo fácil. Habla con algún amigo, ponte música que te guste y canta, duerme una siesta… Haz algo, pero intenta disfrutarlo. 
 
  • Descubre las causas. No te dejes engañar, es bueno que descanses tras un periodo duro de trabajo, y la fatiga es la forma que tiene tu cuerpo y mente de avisarte de que es suficiente, pero es solo temporal. Descansa, pero si no solucionas la raíz del problema, la fatiga volverá a acosarte de nuevo tarde o temprano.
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<![CDATA[qué es (y no es) un psicólogo]]>Mon, 27 Nov 2017 16:35:50 GMThttp://adaranavalon.com/blog/que-es-y-no-es-un-psicologo
En muchas (demasiadas) ocasiones he escuchado las frases: “Yo no necesito ir al psicólogo” “Yo me voy con mis amigos y se me pasa” o “Es que yo tengo mucha psicología”.

Curiosamente, cuando a estas mismas personas les preguntas: “Pero… ¿Sabes qué hace un psicólogo? ¿En qué crees que consiste una terapia?”  o no saben contestarte o te dicen: “Escuchar los problemas de los demás” “Da consejos” 
“Te ayuda a conocerte mejor a ti mismo” entre otras cosas. Y no, el psicólogo no hace ninguna de estas cosas.

Y ojo, que esto no es culpa de ellos, es culpa de las películas, los medios de comunicación, y lo poco que se conoce (valora) esta profesión. Y es que... ¿Qué es tener mucha psicología?

Generalmente la persona que hace esta afirmación se refiere a que tiene mucho sentido común y/o empatía, y os aseguro que eso no es tener psicología ni ser psicólogo, aunque desde luego es necesario. Para tener psicología hace falta una carrera, algún que otro máster, y aun así es posible que no sepas muy bien qué es eso de ser psicólogo.

Seamos francos, la televisión hace mucho daño, y el tema psicológico o mejor dicho, pseudopsicológico, vende y mucho.

Si a ello le añadimos la mala praxis de muchos de nuestros compañeros empleando técnicas desfasadas, inventando ejercicios en terapia que se han sacado de la manga, personas que creen que con algún cursito ya pueden dedicarse a esto o aquello, o algunas líneas de tratamiento sin validez científica, apañados vamos.



Entonces, ¿qué es un psicólogo?

Un psicólogo es un profesional del comportamiento humano, y la psicología es una ciencia que estudia ese comportamiento humano. Esto es primordial. No nos vale cualquier tipo de terapia ni de psicólogo. Cuando acudas a uno, asegúrate de preguntarle qué metodología emplea, y comprueba si ésta tiene rigor científico. La más conocida y estudiada es la cognitivo-conductual, aunque están surgiendo otras que parecen tener validez. Infórmate, y no dejes que te vendan gato por liebre, tu salud mental está en juego.

El psicólogo es conocedor de las leyes de aprendizaje que rigen el comportamiento humano, y es el que te va a explicar por qué actúas cómo actúas y por qué mantienes esa forma de actuar a pesar de que lo que te está ocurriendo te hace sufrir (en el caso de que acudas por un problema emocional), pero nunca te lo dirá sin haber evaluado antes tu comportamiento. Si no lo hace, huye.

Las personas aprendemos constantemente, desde que nacemos hasta que morimos, y la mayoría de las veces aprendemos cosas que nos sirven, que nos hacen la vida más fácil, que nos ayudan a sobrevivir. Pero otras veces aprendemos cosas que nos hacen daño, aunque las aprendamos también como una forma de sobrevivir, y a pesar de ello, de que nos hacen daño, no somos capaces de deshacernos de ellas.

Esto es lo que el psicólogo va a intentar averiguar a través de una evaluación exhaustiva de tu problema, no a través de dibujos o manchas, sino a través de preguntas y otros métodos, como los cuestionarios o los autorregistros, para realizar un plan de tratamiento específico para ti, basándose en tus características, pero por supuesto, basándose en aquello que está demostrado que funciona científicamente en problemas similares o iguales al tuyo.

Además, el psicólogo es un entrenador. Igual que cuando quieres aprender a jugar a fútbol, tu entrenador te enseñará técnicas, estrategias, cómo meter un gol, etc., pero tu entrenador no va a jugar por ti.

Del mismo modo ocurre con el psicólogo. Te dará las estrategias, te las explicará, las practicaréis juntos, puede que te haga de modelo, y que te acompañe las primeras veces, pero eres TÚ quién tendrás que hacer el trabajo. De hecho es más importante el trabajo que haces entre sesiones que el que haces en la propia sesión. Si tu psicólogo no te manda tareas para casa, te doy el mismo consejo de antes: huye. Huye lejos.
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<![CDATA[consejos para la familia/pareja de las personas con depresión]]>Mon, 20 Nov 2017 17:14:57 GMThttp://adaranavalon.com/blog/consejos-para-la-familiapareja-de-las-personas-con-depresion

Cuando una persona se encuentra deprimida, 
su vida se caracteriza por un estado de ánimo muy bajo. Estas personas lloran a menudo, se sienten cansadas, irritables, sin energía y no descansan bien.

Si bien es cierto que para la persona que sufre este problema se trata de  un momento crítico en su vida, no debemos olvidar que estas personas conviven con otras, ya sean familiares o su pareja, que directa o indirectamente, se ven influenciados por esta situación.

Generalmente, las personas que acompañan a alguien con depresión pasan por tres fases.

La primera de ellas es cuando descubren que la persona tiene depresión, mostrando afecto, apoyo y
comprensión. Se vuelcan con ella e incluso pueden llegar a ser sobreprotectores, pero siempre con el fin de ayudar al otro.

La segunda fase es, cuando ya han pasado unos meses, y la persona no mejora. Esta etapa se caracteriza por el enfado y la frustración. Empezamos a cansarnos de ayudar al otro y de no ver resultados, e incluso podemos llegar a pensar que lo hace a propósito.

La última fase se caracteriza por la variabilidad
En ocasiones el familiar será cariñoso y comprensivo, en otros momentos será duro y se enfadará, y en otras ocasiones sencillamente será indiferente.

Ante este panorama, lo primero que tienes que tener en cuenta, es que aunque el comportamiento de las personas que rodean al que está deprimido puede afectar a su evolución, mejorándola o retrasándola, no es lo único que importa ni desde luego es lo más importante. El cambio comienza desde la propia persona. Eso sí, siguiendo una serie de pautas podemos acelerar esta mejora.


Entender en qué consiste el problema
Es imprescindible que conozcas qué es la depresión y cuáles son sus características. La persona que está deprimida no lo está porque quiere o porque no le ponga el suficiente empeño. Su estado de ánimo, su irritabilidad, su cansancio o su apatía no están bajo su control voluntario. No forman parte de la persona, forman parte de la depresión

Para ello infórmate, ya sea a través de blogs, libros o a través de un profesional. Debes saber a qué te estás enfrentando. En este blog encontrarás algunos artículos sobre este problema en el apartado "Depresión", pero existen muchos artículos en Internet a este respecto. Fórmate.


Cambia tus pensamientos de enfado
Si has llevado a cabo correctamente el apartado anterior, ahora comprenderás mucho mejor en qué consiste una depresión, y entenderás algunos comportamientos de tu familiar o tu pareja que antes no comprendías. 

Algunas creencias como "No se esfuerza lo suficiente" "Lo que debe hacer es..." "No va a poder superarlo" son creencias totalmente destructivas para vuestra relación, que no van a aportar ningún beneficio más que frustración y enfados.

La persona que está deprimida no elige estar deprimida. Está deprimida porque una serie de circunstancias le han llevado a estar así, pero no lo está por voluntad propia, ni mucho menos. Piensa que si tú estás pasándolo mal, esa persona está pasándolo mucho peor.

Esta persona debe tomar la iniciativa por ella misma, no puede ser forzada, puesto que si no lo consigue puede producir el efecto contrario al que deseamos: culpabilidad. 
No existe un tiempo predeterminado para la depresión. Cada persona tiene su propio ritmo y su propia evolución y de nada sirve intentar forzarlo o acelerarlo.



Premia las pequeñas mejoras
Cuando una persona está deprimida, cualquier tipo de evolución, mejora o acción puede ser un gran paso para la superación de su problema. Como familiares o pareja, debemos premiar todos los pequeños esfuerzos que hace. Hazle saber que valoras su esfuerzo directamente e indirectamente, a través de pequeños gestos, sonrisas o miradas.


Retira tu atención a las quejas
Las quejas tienen un poder adictivo muy peligroso. Es normal que la persona quiera desahogarse con nosotros, y es necesario que lo haga, pero siempre hasta cierto punto. Si nuestro familiar o pareja se pone a llorar o a quejarse constantemente, es mejor no prestar atención con el fin de no reforzar/mantener estas conductas. Esto no implica ser desagradable o poco comprensivo, sino que intentemos sin reproches desviar la conversación a otro tema. No hace falta que le cortemos bruscamente, pero en cuanto puedas intenta hablar de otra cosa.

Un error común, es intentar "aconsejar" o "sermonear" a la otra persona sobre lo que debe hacer. Esto además de poco efectivo puede ser contraproducente, ya que generará una sensación de culpabilidad que puede empeorar la depresión.

Espero que os haya sido útil.

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<![CDATA[diez claves para mantenerte motivado]]>Wed, 08 Nov 2017 18:34:51 GMThttp://adaranavalon.com/blog/diez-claves-para-mantenerte-motivado
Cuando empezamos un nuevo proyecto, o queremos conseguir una nueva meta, todos comenzamos con una fuerte motivación. Tenemos muchas ideas y ganas de ponernos a ello, compartimos con nuestros seres queridos nuestros progresos, e incluso les animamos a que ellos mismos empiecen a hacerlo, En general, comenzar algo nuevo suele ser fuente de felicidad.

El problema surge cuando tiempo después de comenzar, la motivación decae. Esto puede marcar la diferencia entre continuar y conseguir establecer un nuevo hábito, o fracasar en el intento.

La motivación, al contrario de lo que mucha gente cree, se 
construye día a día. No es cuestión de levantarse inspirado, o de que aquello que hagamos nos provoque tanta pasión que nunca sentiremos nuestra motivación flaquear, porque esto no es cierto. La motivación hay que trabajarla.


Diez claves para mantener la motivación

1. Pensar en positivo
Si antes de empezar, piensas que vas a fracasar, probablemente nunca lo intentes. Y si mientras lo haces piensas: "No me apetece" "Me da pereza" "No lo estoy haciendo bien", probablemente abandonarás más pronto que tarde.

A veces, pensar este tipo de cosas es inevitable. Están ligadas a nosotros como una lapa, ya sea por una baja autoestima, porque hemos fracasado anteriormente, o porque tenemos a algún vampiro emocional pululando por nuestros alrededor mandándonos este tipo de mensajes. Sé consciente de lo que estás haciendo e intenta ponerle solución.



2. Escribe un diario personal
Si te gusta escribir, la mejor manera de controlar los progresos que haces es escribir en un diario. Una libreta pequeña, que puedas llevar a todas partes. Apunta todo, frases que leas que te motiven, pensamientos que vengan a tu cabeza... Apunta tanto lo positivo, como avances, cumplimiento de metas, etc., como lo negativo, como errores que hayas cometido, ideas para mejorar, o conclusiones que hayas sacado de esos errores, de manera que puedas prevenirlos o solucionarlos si vuelven a presentarse.

Para que esto funcione te recomiendo hacer un resumen del día antes de ir a dormir.


3. Visualización
Esta es una técnica que suelen emplear los deportistas de élite. Cierra los ojos y visualízate. Hazlo con todo lujo de detalles, y no solo en el plano físico. ¿Cómo te vestirías? ¿Cómo te sentirías? ¿Qué cosas pensarías sobre ti mismo? ¿Cómo te verían los demás?

Cuanto mejor lo hagas, más motivado te mantendrás. Puedes practicar esta imagen mental durante 5-10 minutos al día, con eso será suficiente. Si no te ves capaz de hacerlo tan a menudo, al menos hazlo de vez en cuando, pero empieza ya.



4. Cumple con el plan
No te pongas excusas"Hoy estoy cansado" "Tengo muchas cosas que hacer" "No tengo tiempo", son solo trabas que te estás poniendo a ti mismo para cumplir con tus objetivos. Es cierto que hay veces que ocurren cosas ajenas a nuestro control y que hacen que tengamos que posponer lo que habíamos planeado. Pero si un día no te sentiste lo bastante motivado, o no pudiste, el segundo día es clave.

No te permitas perder dos días seguidos, porque habrás creado un precedente mental que justifique una pereza futura. Es mejor que lo hagas mal o durante menos tiempo a que no lo hagas en absoluto.



5. Comprométete públicamente
Si crees que con tu propia motivación no va a ser suficiente, busca la motivación de manera externa. Aunque solo sea por la vergüenza que va a darte cuando tus amigos te pregunten cómo llevas el gimnasio, o el curso nuevo, o el idioma que estabas aprendiendo. No es el mejor método, pero es efectivo.


6. Prepara un plan para cuando no tengas ganas de continuar
Amigos y amigas, amantes de lo repentino, no hay nada en la vida como estar preparado. No te engañes a ti mismo. Si sabes que te da pereza levantarte por las mañanas, no esperes que tu motivación de madrugar para salir a correr dure mucho tiempo. No me canso de decirlo, póntelo fácil. Prepara la ropa el día anterior, ponte la música de Rocky Balboa como despertador, prepara el día de antes los documentos que necesitas... Hazlo de manera que no tengas excusas cuando no te apetezca seguir adelante.


7. Busca inspiración diaria
Busca cosas que te inspiren diariamente. Imágenes, frases, blogs... cualquier cosa vale. No soy partidaria de poner, por ejemplo, un mural en tu pared en la que traces de manera visual qué es lo que quieres conseguir, o un papel con frases en tu espejo, porque si bien es cierto que esto sirve al principio, finalmente nuestro cerebro deja de verlo, lo olvida. Si vas a hacerlo, me parece genial, pero acuérdate de modificarlo de vez en cuando, añadir cosas nuevas, cambiar las fotos, etc.

Si has comenzado a escribir un diario, vuelve de vez en cuando al 
principio y relee todo lo que has escrito. Podrás ver tu avance y sentirte recompensado por tu esfuerzo.


8. Rodéate de gente que piensa como tú
Esto es imprescindible en cualquier cosa que emprendas. Si te rodeas de gente con las mismas aspiraciones que tú, te sentirás con más ganas de seguir adelante, porque podrás compartir experiencias, conocer gente nueva, corregir errores, y en definitiva, sentirte que formas parte de algo.

Un consejo extra, es que busques algún 
referente, y si puedes tener contacto con esa persona mejor que mejor. Así tendrás de quién aprender y en quién fijarte.



9. Descompón tu meta en submetas
En este blog hemos hablado largo y tendido sobre la importancia de dividir las metas en submetas y planificar pequeños objetivos. Sin entrar en grandes detalles, es más sencillo ir cumpliendo con pequeños objetivos, que con uno demasiado grande. Define exactamente tu objetivo para que no sea demasiado abstracto como para cumplirlo, lo cual te ayudará en tu labor de visualización posterior, y piensa qué pasos vas a tener que dar para lograrlo.



10. Recompénsate a ti mismo
Y llega la mejor parte de esta entrada, recompénsate. No esperes al final para darte un premio. Cada día que te mantienes en el camino es un éxito. Lo difícil cuando empiezas algo no es empezar. En absoluto. Lo difícil es mantenerse. ¿Cuántas veces has empezado algo y no lo has terminado? ¿Cuántas veces algún amigo o familiar tuyo te ha dicho que iba a hacer algo nuevo, como hacer deporte, dejar de fumar o pintar, y le duró menos de un mes? ¿Cuánta gente ve sus objetivos de comienzo de año frustrados por la pereza o la falta de motivación?

Es importante ser felices durante el camino, no solo en el destino. No te espolees como un caballo a través del castigo cuando no cumplas con tus objetivos. Mejor premiarte cuando te mantengas en la línea de lo anterior. Suena mucho más reconfortante ¿no?
 
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